Como no tengo nada del otro mundo para contar, me daré el lujo de recostarme sobre un intento de corriente de laconciencia, es decir, voy a escribir cualquier estupidez que se me venga a la cabeza y advierto, señor lector, que los resultados pueden ser funestos, frustrantes e, incluso, aterradores.
Existe un limitado grupo de personas que se ha visto relativamente sorprendida al ver mi “super” adaptación en la capital. O sea, cuando hablo de un limitado grupo de personas me refiero a un máximo de dos a todo reventar. Y el “super” está entre comillas porque cuando hablo de adaptación me refiero a poder sobrevivir en el metro y no estar a los dos meses de la llegada en santiago haciendo pataleta para volver a ser una provinciana.
Pero en realidad me encanta santiago, soy mucho más feliz desde que llegué y existen muy pocas cosas que echo de menos desde que llegué a la capital. Echo de menos a las mascotas que tenía allá, el subirme a los árboles y el hecho de que no me doliera la nariz luego de caminar 5 cuadras. Pero no son mas que detalles que no arruinan mi vida aquí.
Mi madre tiene la teoría de que mi felicidad en la nueva casa se debe al hecho de que nací en la ciudad de santiago y como que la sangre me llamaba. Yo, personalmente pienso que jamás debí haber ido a Rancagua que los primeros 17 años vividos en esa provincia han sido una especie de pérdida de tiempo o de vida. La verdad es que vivir alejada de la civilización, y que Rancagua fuera lo más cercano a la vida inteligente que tuve durante 17 ha traído muchas consecuencias desagradables para mi vida.
Pero bueno… así es la vida, por algo pasarán las cosas.
Anoche tuve uno de los sueños más surrealistas de todos los tiempos. La verdad es que este año he tenido bastantes sueños propios del estilo de “Un perro andaluz”. La otra vez soñé que Allende trataba de matarme pero eso es harina de otro costal.
El caso es que anoche soñé con Rancagua y allí se encuentra el motivo por el cual me acordé de pronto de aquella funesta ciudad…
En el sueño me encontraba dentro de una casa (y mi ubicación de sueño parecía ser santiago), de pronto miré hacia fuera y vi que mi ex estaba en la calle, al parecer venía a verme, y miraba hacia adentro de la casa para luego quedarse parado afuera. Yo estaba en pijama (como ocurre casi en la mayoría de las veces en la vida real, vivo en pijama) y por lo tanto debía vestirme para salir y hablar con él. Cuando salí de la casa de pronto estaba en el patio dela vieja casa de Gultro y buscaba a mi ex pero ya no estaba. Entonces (aquí el sueño se vuelve una cosa rara) me di cuenta de que había un gato moribundo al lado de un árbol y de alguna forma imbécil típica de sueño supe que ese gato moribundo era mi ex, porque resulta que el huevón era un animago (*) ¬__¬.
Entonces yo quería llevarlo al veterinario porque curiosamente no quería que se muriera =P y entonces aparecía mi papá (que en el sueño estaba vivo y para mi eso era natural) en un furgón suzuki que teníamos antes y me decía algo sobre la velocidad a la que estaba conduciendo en la actualidad. Entonces le pedía a mi papá que me llevara con mi gato-ex al veterinario para salvar al pobre animal (animal en ambos sentidos).
Y el sueño se volvió confuso… se acabó… al final no supe si mi ex moría o no, aunque yo creo que si se murió en el sueño
(*) animago: en Harry Potter algunos magos tiene la capacidad de convertirse en algún animal en específico. Para mayor información mamarse Harry Potter y el Prisionero de Ázkaban en adelante.
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