martes, 13 de enero de 2015

Respaldos

Fecha Original 14 de Agosto 2007

Debo aclarar, y a la vez también admitir, que mi experiencia en cuanto a relaciones “amorosas” y en cuanto a casi todo lo referente al sexo opuesto es bastante precaria. Por lo tanto, ruego, señor lector, que no se lleve las manos a la cabeza durante el relato que viene a continuación y que calme su desesperación con la idea de que “esta cabra sabe poco”. 





Hace un par de semanas estuve a punto de concretar una cita con un joven X. Por diversas razones, el cuento se fue desvaneciendo en el camino hasta que la cita nunca fue. Este acontecimiento (que por cierto se asemejaba a un par de situaciones anteriores a esta) me llevó a cuestionar mi propia actitud. A esto se sumaba además aquel complejo de fomedad total que adquirí en la época en que tuve la estúpida idea de darle mi msn a un compañero cuya mentalidad social era equivalente a un niño de 13 años. Entonces, dije para mis adentros “El problema soy yo, yo soy la torpe que no sabe entretener a una persona y me he transformado en una total lata para la humanidad, además de andar soltando absurdas e innecesarias verdades de mi por la vida”. Este pensamiento lo reproduje vía Msn para mi prima Betzi.
- Cathy, no es que tú seas torpe con la gente, es que los hombres son así... piden el teléfono y no llaman, quedan con citas en el aire y nunca vuelven, etc. Los hombres SON así.
-¿Pero por qué son así estos desgraciados? ¿Cuál es el afán de dejar con los crespos hechos?
Allí estaba yo, intentando descifrar el misterio del pensamiento masculino.
Desde mi mas tierna adolescencia me había convencido de que los hombres eran demasiado pragmáticos para andar con jueguitos huevones. Y, tratando de adecuarme a los márgenes de mi idea, traté de encontrar una razón lo suficientemente pragmática. Mientras tanto, Betzi, respondía a mi pregunta.
-No sé, debe gustarles tener una lista de posibilidades, cuyo crecimiento debe ser proporcional a su ego, esa cosa de que se es mas macho por tener mas minas.
-Pero es que también hay minas así- dije-. Pero es que… no sé, si el no tenía intenciones de salir conmigo para que me agregó al msn entonces, y si no le guste cuando hablo conmigo por msn ¿Para que me dijo que podíamos salir un día hasta fijo el día?
-Es que posiblemente no es cosa de que especialmente TU no le hayas gustado…
-Posiblemente no fui mas que un respaldo L, me tenía en la lista por si no salía nada mejor…
Mientras mi prima escribía palabras de consuelo referentes a lo mucho que se había perdido el sujeto al no salir conmigo y que ya aparecería alguien que valiera la pena e puse a pensar en el sistema de respaldos.
Nuestra nueva era de tecnología, ha llevado a la mayoría de los habitantes de la tierra a digitalizar sus documentos, las fotos, los libros, las tesis y todo tipo de documentos importantes se han convertido en entes que podemos ver pero no tocar, ya casi nada es tangible y solo se encuentra por allí, guardado en una memoria virtual o de dominio público, y por lo tanto, tenemos muchas menos capacidades de protegerlas por nuestros medios, teniendo que recurrir a hacer copias de todo lo que se considere importante. Debemos respaldar nuestros valiosos escritos, yo tengo respaldo de mis pies de foto de mi fotolog por si algún día lo cierran o muere la página por mero capricho de algo que yo no puedo dominar. Y por lo visto, la costumbre de respaldar también estaba abarcando las relaciones potencialmente amorosas. En un mundo donde la virginidad, la monogamia y el matrimonio para toda la vida pasaron a ser cosa de la edad media ¿Debemos respaldar todo lo que se considere importante, como los recuerdos, los amigos y los pololos o potenciales pololos? ¿No hacer respaldo de estas cosas es algo irresponsable que puede dejarnos de pronto sin archivos anímicos? Y si así fuera, si de un día nos encontráramos formateados en la vida ¿Somos tan débiles que jamás podremos encontrar nuestros nuevos archivos?
 

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